Medición de la firmeza y compactación de la superficie en valores Gmax (ej. Martillo Clegg). Fundamental para asegurar el rendimiento físico óptimo y prevenir lesiones articulares en los deportistas.
Utilización de rampa normada por FIFA para medir la distancia de rodamiento. Un indicador clave para garantizar la fluidez del juego, la velocidad del pase y la interacción balón-superficie.
Medición de precisión del contenido volumétrico de agua (VWC) y conductividad eléctrica. Permite una programación de riego eficiente, ahorro hídrico y prevención de estrés salino en el césped.
Evaluación de la resiliencia y elasticidad de la superficie midiendo el porcentaje de rebote vertical estandarizado, asegurando una experiencia de juego justa y predecible.
Uso de equipos topográficos y niveles láser de alta precisión para verificar las pendientes, asegurar una planimetría perfecta y garantizar el correcto funcionamiento del drenaje superficial.
Medición del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI). Evalúa la salud fotosintética, densidad y vigor del césped, permitiendo identificar zonas de estrés antes de que sean visibles.
Evaluación de la resistencia de la carpeta vegetal frente al giro de los botines de fútbol. Un parámetro vital para prevenir el desgarro del césped y proteger los ligamentos de los jugadores.